Un día, en un parque, en esos días en los que las hojas forman gran parte del paisaje, me cayó una de ellas en la mano, que, curiosamente, tenía abierta hacia arriba, como si la fuera a recibir. Era una hoja marrón y seca, de esas que casi se parten.

Llegó el envés hasta mí y me fijé en los caminos que la formaban, imaginando los distintos senderos que podemos tomar en la vida según el nervio de la hoja que elijamos.

Nada más cierto, dependiendo de la elección, abordaremos La textura de las hojas, y esos caminos que conforman la vida

¿Acierto? ¿Error? Nunca se sabe a ciencia cierta y, por eso, apelamos a la magia de la vida. Así nació el título: “La textura de las hojas”, años ha.

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