Hay días en los que la realidad me toca con magia el hombro y otros donde toma mi mano entregándome pociones convertidas en palabras reveladoras. Ambos caminos me recuerdan algo: uno quién soy, otro quién puedo ser y hasta dónde puedo llegar. Es un filo que arde por un lado y por el otro, respira convirtiendo palabras en el umbral de cada relato.