«Veíamos ese boomerang sobrevolar las cabezas de los demás, convencidos de que ciertas cosas solo pueden ocurrirles a otros, a los simples, a los torpes, a los desafinados. A toda esa amalgama de gente que sube y baja de los tranvías con la ropa desgastada y las ojeras marcadas, arrastrando la semana, comiéndose el carmín y los deseos.

Creerse diferente es una desfachatez.

Las puertas blindadas no te blindan por dentro».

Este es un fragmento de uno de los relatos que componen el libro que tienes entre las manos. Una recopilación de historias de cada día desde el realismo más crudo y conmovedor.

Porque la vida, a veces, duele y casi nunca es fácil. Lo dicen los tendedores y la luz de los portales, el frío que se cuela aún en el más puro agosto, la diversidad familiar, el desamparo, aquello que nunca dijimos, lo invisible.

Relatos de la gente que camina, a la que le cuesta un mundo poner un pie fuera de la cama y levantarse. Gente común y extraordinaria, desadaptada y auténtica.

Relatos de lo cotidiano, de lo escondido, de lo que no se publica en las portadas de las revistas.

Incómodos, hurgan en la herida, todos tenemos una, al menos.

Quizás, no sean historias entretenidas ni divertidas; quizás, supongan un ejercicio de introspección.

Están repletas de pura emoción y ha llegado el momento de compartirlas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad